La Fundación

Corría el año 1943, el país se debatía en una tremenda crisis, la distorsión alcanzaba a todos los sectores sociales, los grupos políticos no lograban coincidencias que posibilitaran el encuentro de los argentinos. En ese ambiente de discordia, no podía estar ausente el sindicalismo, sindicalismo semi-clandestino, que disputaban los grupos de ultra izquierda, anarquistas, comunistas y socialistas infiltrados unos con otros, disputándose la representación de los trabajadores en dos centrales, CGT N° 1 y CGT N° 2

.Los obreros del vestido, en su mayoría pompiers y trabajadores a domicilio (dado que para esa fecha no existía industria), se agrupaban en la que se denominó F.O.V. (FEDERACION OBRERA DEL VESTIDO), de conducción comunista, con participación de simpatizantes socialistas. Esta situación interna y la insatisfacción de los reclamos de los trabajadores provocó la rotura del orden interno y un grupo de dirigentes y trabajadores del vestido conformaron con el compañero Ramón Mendez un nuevo sindicato con la denominación de S.O.S. (SINDICATO DE OBREROS SASTRES), estableciendo su sede en una pequeña sala del primer piso de la calle Maipú 273 de la Capital.

Las tensiones sociales se fueron agudizando y se produjo el alzamiento militar del 4 de junio, que suspendió la democracia. Dentro del cuadro militar, se suscitaron distintas corrientes de opinión, que lógicamente discreparon en cuanto al modelo que debía adoptarse para recomponer la estructura social. Estuvieron presentes en estas decisiones militares de los más extremistas a los más razonables, privando finalmente la línea encabezada por el Coronel Perón.

Perón, con la compañera Evita, se dedicaron a buscar la reconciliación nacional, apoyándose principalmente en las clases populares. Así consiguió el sindicalismo su gran oportunidad de constituirse en factor de poder en el nuevo modelo de país.

Los dirigentes del vestido tuvieron gran participación en este quehacer. El trabajo evolucionó, empezó a formarse la industria y el sindicato cambió su denominación por la de S.O.S.C.A. (SINDICATO DE OBREROS, SASTRES, COSTURERAS Y AFINES).

La labor de los dirigentes de la organización, la confianza que tuvieron los trabajadores en sus dirigentes y el apoyo económico que aportaron los obreros al sindicato hizo posible que en el año 1949 se dejara la sede de Maipú 273 y ya el SINDICATO OBRERO DE LA INDUSTRIA DEL VESTIDO Y AFINES, S.O.I.V.A., se instalara en su sede propia, LA CASA DE LOS OBREROS DEL VESTIDO, Tucumán 737/39, Capital.

 

José Alonso, símbolo de los trabajadores del vestido

En 1947 es elegido secretario general del gremio el compañero José Alonso, de orígen socialista. Se incorporó a la actividad a muy temprana edad siguiendo el mandato de su padre que era sastre.

Desde muy joven se interesó por la actividad gremial. Acompañó a Perón desde que éste ocupó la Secretaría de Trabajo y Previsión, en 1943 y fue diputado nacional por el peronismo.

Bajo su mandato el Sindicato de Obreros del Vestido se transformó en una entidad organizada y representativa. “Nuestra lucha que comienza con la primera queja, con el primer lamento del primer explotado del mundo, no ha de finalizar mientras haya sufrimiento en los trabajadores”, expresaba a menudo.

Su activa tarea dentro del movimiento obrero le posibilitó ocupar distintos estamentos en la CGT antes de ser elegido como secretario general de la misma, llevando al Soiva al más alto cargo dentro del sindicalismo.

En 1955, tras el golpe de la Contrarrevolución Fusiladora, conoció la cárcel. Después de un año de estar entre rejas, se exilió y, actuó como la mano derecha de Perón en Venezuela. Fue también uno de los artífices de la unidad de la CGT y de la creación de las “62 Organizaciones Gremiales Peronistas”.

En 1960, al frente de la Lista Azul “Nuevo Rumbo” ganó las elecciones de autoridades y recuperó el gremio hasta entonces intervenido por el gobierno.

Fue el artífice de un sin fin de mejoras para los trabajadores del vestido y del engrandecimiento de la organización sindical.

Es asesinado en 1970. El movimiento obrero entregaba una nueva víctima en un país que se desangraba por las luchas intestinas. Alonso dejaba un ejemplo de vida y se transformaba en el símbolo de los trabajadores del vestido.

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Enrique Micó, una vida dedicada al Soiva

Enrique Micó comenzó a ir al sindicato, enviado por su padre, cuando aún vestía pantalones cortos. Más tarde, acompañado por un hermano de su cuñado, participó de las reuniones de comisión directiva en la sede de la calle Maipú 273.

Se relaciona con gente del Ministerio de Trabajo y con empresarios, porque el gremio tenía mucha vinculación con los titulares de las fábricas. En esa época no había leyes que cubrieran el despido del trabajador. Si lo echaban no recibía paga alguna.

Empezó a colaborar con mayor firmeza en épocas en que José Alonso era miembro de la comisión directiva y se firmó el primer convenio de trabajo de la actividad.

Su primer trabajo serio en el Sindicato fue recorrer, con las tarifas de trabajo y el convenio, todo el cinturón de la Capital. Atendía las audiencias de conciliación en la delegación de Avellaneda cuando todavía no había tribunales de trabajo y viajaba a todas las localidades en donde había una delegación.

En 1955 cuando la Contrarrevolución Fusiladora derroca al gobierno constitucional de Juan Perón, Micó era pro-tesorero del Consejo Directivo. Durante cinco años estuvo a la deriva, sin conseguir trabajo por razones políticas, mientras, junto con Alonso trabajaba en la clandestinidad hasta que repusieron fuerzas y fundaron la Agrupación Nuevo Rumbo.

Finalmente en marzo de 1960, la lista Azul que integraba como secretario gremial y que llevaba a Alonso como secretario general ganó las elecciones y retornó a la sede sindical de calle Tucumán.

Frecuentó en varias oportunidades a Evita y estuvo tres veces con Perón, una de ellas fue en Madrid cuando hizo de correo, llevando unos papeles que le mandaba Alonso al Líder justicialista y, de regreso, trajo documentos escritos y grabaciones del General exiliado.

Tras el asesinato de Alonso, en 1970, Micó asume la secretaría general del Soiva, cargo que retoma luego de la dictadura que asoló la Argentina entre 1976-83 hasta 1996 cuando deja su lugar al actual titular del gremio, Romildo Ranú.

Micó falleció en el año 2002 dejando tras de sí una fecunda labor a favor de los trabajadores del vestido.

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